Muchas empresas necesitan, en determinado momento, valorar el nivel de inglés de los empleados para tener un panorama global, o bien para iniciar una formación de inglés para todos los trabajadores.

Aquí os dejamos algunos consejos sobre las cuestiones para tener en cuenta a la hora de hacerlo, y las diferentes opciones para hacer un diagnóstico adecuado del nivel de inglés de los empleados.

Niveles de inglés y exámenes internacionales

En primer lugar, es necesario tener claro cómo se clasifican los niveles de inglés. Hoy en día, se usa el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas, que establecen una clasificación por niveles (A1, A2, B1, B2, C1, C2) similar en todos los idiomas y especifican lo que cada persona es capaz de hacer con el idioma en cada nivel. En este post os dejamos la información completa sobre cómo funciona el MCER y cómo utilizarlo para valorar los niveles de idiomas de cada persona.

En todos los exámenes actuales, aunque se clasifiquen por puntos o algún otro tipo de medida, se indican las equivalencias con los niveles del MCER. Por ejemplo,  la banda 5,5 a 6,5 del examen IELTS corresponde al nivel B2, y los exámenes de Cambridge más conocidos (FCE y CAE) ahora indican los niveles como parte de su nombre: han pasado a llamarse First/B2 y Advanced/C1.

En una empresa, puede ocurrir que los empleados hayan aprobado alguno de estos exámenes al comenzar a trabajar, o bien que se presenten a alguno posteriormente. Como existen muchas opciones de exámenes internacionales de inglés, lo más conveniente a la hora de comparar el nivel de los trabajadores entre sí es comprobar a qué nivel corresponde cada examen. En este post os dejamos la información relacionada con los exámenes de inglés más comúnmente escogidos y su correlación con el MCER.

Exámenes y necesidades específicas de cada empleado

En nuestra práctica, muchas veces nos encontramos que las empresas piden para sus empleados un determinado nivel del MCER, una puntuación determinada del TOEIC o TOEFL, o bien que tengan aprobado un examen como el First/B2. Si bien estos exámenes sirven de orientación, en muchos casos estos requerimientos no se ajustan a las necesidades reales que tendrá ese trabajador en sus tareas.

En primer lugar, hay que valorar exactamente qué tendrá que hacer el trabajador con el inglés. Por supuesto, alguien que trabaje en recepción de una empresa no necesitará el mismo dominio del idioma que quien tenga que negociar o hacer presentaciones en inglés. Pero también hay que recordar que los niveles que indican los exámenes son una valoración global de todas las destrezas (comprensión oral, comprensión escrita, expresión oral y expresión escrita), aunque no todas las personas necesitan tener todas al mismo nivel. Por ejemplo, muchos técnicos y científicos demuestran tener una alta capacidad de comprensión de textos escritos, mientras que sus habilidades de expresión oral son bastante más bajas. De manera similar, hay quienes pueden escribir bastante bien emails rutinarios con información técnica, pero que serían incapaces de comprender un diálogo en inglés.

En otras palabras: muchas veces, la exigencia de obtener un determinado nivel global no contempla para qué destrezas ese trabajador necesita dominar ese nivel. Esto puede llevar a tomar decisiones erróneas a la hora de implementar un programa de formación en inglés para la empresa. En muchos casos, seguramente valga más la pena ayudar al trabajador a fortalecer las áreas que necesita más que exigirle que vaya “pasando de nivel” cada año. Para ello, es imprescindible hacer un diagnóstico correcto de cuáles son sus necesidades lingüísticas y cuán cerca (o lejos) está de cumplirlas.

Exámenes de inglés a medida

Si se quiere obtener una radiografía en un momento dado del nivel de inglés de todos los trabajadores en una empresa, una buena opción es montar un examen a medida. Al hacer todos el mismo examen al mismo tiempo, nos aseguramos de que la comparación sea más fiable que, por ejemplo, si diferentes trabajadores han aprobado diferentes exámenes en diferentes momentos.

Por otra parte, si lo que se quiere es valorar la distancia entre las necesidades lingüísticas de un determinado empleado y su nivel en relación con ellas, lo mejor es diseñar un examen de inglés que evalúe específicamente lo que esa persona necesita hacer en el idioma. Este examen puede estar orientado a las destrezas que necesita en un cierto contexto (por ej. la expresión oral en el marco de las presentaciones) o bien a cuestiones técnicas específicas de un sector (por ej. el vocabulario de informática) o a ambas.  En este post explicamos en detalle cómo funcionan los tests de nivel especialmente diseñados para trabajadores de empresas.

Si necesitas montar un examen de inglés a medida para los trabajadores de tu empresa, podemos ayudarte a hacerlo. Contáctanos y te asesoraremos.

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